
Naturaleza · Cultura · Comunitaria
Punta Gallinas y Cabo de la Vela
El extremo norte de Suramérica: dunas, acantilados y noches en chinchorro Wayuu.

El extremo norte de Suramérica
Desierto que termina en acantilados sobre el Caribe, dunas que caen a la playa y el territorio Wayuu, en el punto más al norte del continente.
La Alta Guajira es la esquina donde Suramérica se acaba. Punta Gallinas es literalmente el punto más septentrional del continente: mesetas, dunas y acantilados rocosos que emergen del mar abrazando la bahía Hondita, con playas exóticas y cinturones de manglar.
El paisaje no se parece a nada más en Colombia. Es desierto de verdad —cactus, chivos, arena y viento constante— que de pronto se abre a un mar turquesa. En Taroa las dunas caen directamente sobre la playa; en el Cabo de la Vela el Pilón de Azúcar se levanta sobre arena dorada y el faro regala uno de los atardeceres más recordados del país.
Todo esto es territorio Wayuu, el pueblo indígena más numeroso de Colombia. La vida aquí está tejida alrededor de la pesca, el pastoreo, el tejido de mochilas y chinchorros, y una organización social propia que sigue vigente. No se visita el desierto sin entrar en contacto con eso: se duerme en las comunidades, se come lo que ellas preparan y se viaja con conductores y guías Wayuu.
Hay que decirlo con claridad: es una ruta de aventura exigente, sin las comodidades del turismo convencional. Quien entiende eso antes de salir, vuelve encantado.
El extremo norte de Suramérica, marcado por un faro sobre acantilados. Alrededor, la bahía Hondita, Puerto Bolívar, Punta Soldado y una sensación de fin del mundo que es difícil de explicar hasta que se está ahí.
Dunas de arena que descienden directamente hasta el mar. Se sube caminando y se baja corriendo o deslizándose hasta la orilla. Es el paisaje más fotografiado de La Guajira y con razón.
Un pueblo de pescadores Wayuu frente al mar, base clásica de la ruta. Aquí están el Pilón de Azúcar, con sus playas de arena dorada, el cerro Kamaichi —lugar sagrado para los Wayuu— y el faro, donde todo el mundo va a ver el atardecer.
Piscinas de evaporación donde se produce buena parte de la sal de Colombia, con montañas blancas contra el cielo. Se pasa por ahí camino al Cabo, junto con Uribia, considerada la capital indígena del país.
Dos noches y tres días es el formato estándar para llegar hasta Punta Gallinas con calma. Existe una versión de una noche y dos días que llega solo hasta Cabo de la Vela, buena si el tiempo es corto pero deja por fuera las dunas de Taroa y el extremo norte.
La ruta turística está consolidada y se recorre con normalidad, siempre con operadores y conductores locales. Lo que no se debe hacer es aventurarse por cuenta propia en carro particular: las distancias son grandes, los caminos no están señalizados, no hay señal en buena parte del trayecto y el territorio tiene sus propias reglas de acceso.
En rancherías Wayuu, en chinchorro o en cabañas sencillas con cama, según el operador y la disponibilidad. Es alojamiento básico, sin aire acondicionado y con energía limitada. Forma parte de la experiencia y es la razón por la que el dinero del viaje se queda en las comunidades.

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El extremo norte de Suramérica: dunas, acantilados y noches en chinchorro Wayuu.

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Flamencos rosados desde un cayuco y un día con una familia Wayuu en su ranchería.

Santuario de flora y fauna
Lagunas costeras donde se congregan los flamencos rosados de Colombia, recorridas en cayuco Wayuu, en la puerta de La Guajira.
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Pueblo de playa y río
Donde la Sierra Nevada llega al mar por el oriente: playa larga, un río frío que baja del glaciar y la puerta de entrada al territorio Kogui.
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Nuestra casa
El km 62.5 de la vía Santa Marta – Palomino: playa privada, piscina natural de agua de montaña y plantación frutal, entre el Parque Tayrona y Palomino.
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